Desigualdades por ascendencia étnico-racial

07/Ago/2013

La República de las Mujeres

Desigualdades por ascendencia étnico-racial

Con datos del Censo 2011, el pasado 25 de julio, Día Internacional de las Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, el Sistema de Información de Género del Instituto Nacional de las Mujeres del Ministerio de Desarrollo Social difundió datos sobre esas poblaciones en Uruguay, que muestran su mayor vulnerabilidad social.
El 8% de la población uruguaya declaró tener una ascendencia étnico racial afrodescendiente, lo que refiere a un total aproximado de 255.000 personas, sin que haya diferencias en la proporción según el sexo. Los departamentos con mayor presencia de esa población son Rivera (17,3%), Artigas (17,1%) y Montevideo (9%).
La población afrodescendiente uruguaya tiene una estructura etaria más joven, característica que se asimila a las poblaciones con menores ingresos y recursos, reflejando asimismo una alta fecundidad, que se desliga de los patrones de envejecimiento que caracterizan a la población uruguaya en su conjunto.
Los hogares en los que el jefe, jefa y/o cónyuge declara ser afrodescendiente están promedialmente integrados por más cantidad de personas (3,2) que los hogares no afro, que tienen en promedio 2,8 miembros. También se encuentran representadas en ellos en mayor medida las categorías de hogares monoparentales femeninos, extendidos (con una pareja con o sin hijos e hijas y otros parientes) y compuestos (una pareja con o sin hijos e hijas y otras personas no parientes).
La estructura etaria de la población afro, la mayor cantidad de miembros por hogar y los tipos de hogares predominantes, hacen presumir que los hogares afro presentan una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado infantil, tareas que recaen principalmente en las mujeres.
Desigualdades en el mercado de trabajo
Las mujeres afrodescendientes presentan una tasa de actividad mayor a la de las mujeres no afro (57% vs. 53%), aunque menor a la de sus pares varones.
Los varones afro son quienes tienen la mayor tasa de actividad (77%), cinco puntos porcentuales por encima de los varones no afro.
Destaca que la tasa de desempleo de las mujeres afro alcanza un valor de 12%, cifra superior a la de las mujeres no afro (8%) y a la de los varones afro (5%) y no afro (4%).
El nivel educativo alcanzado por las personas afrodescendientes mayores de 24 años es menor que el de las personas no afro, lo que implica una importante desigualdad social.
Un 45% de los varones afro y un 42% de las mujeres afro tienen primaria como máximo nivel educativo; en la población no afro este valor es cercano al 34% para ambos sexos.
No obstante, dentro de las personas afro descendientes, las mujeres tienen un nivel educativo más alto que los varones.
Juventud afrodescendiente
Mientras que el 8,1% de la población uruguaya se define afrodescendiente, la juventud afro (14 a 29 años) representa el 8,7%.
Los y las jóvenes afrodescendientes presentan proporciones de asistencia a centros educativos más bajas que las de los no afro y en disminución a medida que asciende la edad.
El porcentaje de mujeres adolescentes (15 a 19 años) que son madres es de 9% para las mujeres no afro y 14,6 para las afrodescendientes.
Reivindicación con Afrogama
En el marco de Montevideo Capital Iberoamericana de la Cultura 2013, el pasado 30 de julio se festejó el Día de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora en Montevideo, en la Sala Verdi, con el apoyo de la Unidad de Atención a la Diversidad Cultural del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo.
En la oportunidad, actuó el grupo cultural y coral de mujeres afrouruguayas Afrogama dirigido por Chabela Ramírez, que presentó la otra teatral y musical “Ay María“ reivindicatoria del género y la etnia, junto a grupos artísticos especialmente invitados.
En mensaje alusivo, Ramírez recordó que en 1992 se encontraron en República Dominicana mujeres de las Américas y se reconocieron como negras, ya que aún no se había acuñado el concepto de afrodescendencia. Este se construye colectivamente en Sudáfrica a comienzos de la década del 2000.
Afrogama nace con la intención de “darle cuerpo y voz a las necesidades de tantas mujeres que vieron como única herramienta de resistencia y lucha por sus derechos, el arte“, al decir de su directora. En 18 años de vida como grupo abierto e independiente, ha involucrado a más de 300 mujeres de diferentes etnias, clases sociales, instrucción, credo, edades. El objetivo es constituir una escuela de música afro integral para mujeres, con estructura psicosocial que permita el fortalecimiento de las más vulnerables.